sábado, 13 de febrero de 2016

Buena suerte, ¿yo? No lo creo...

¡Hola Compaseros!

Si, mañana es San Valentín, ya lo se... ¿Y qué?
Como soy un alma libre (y más sola que la una...) he decidido hacer una entrada para hoy que no tiene ABSOLUTAMENTE NADA que ver con la festividad (San Calentín, como lo llama mi profe de Marketing) y deleitaros con una pequeña ida de olla sobre mi mala suerte.
Supongo que es lo que pasa cuando no tienes pareja y te aburres, pero bueno, espero que os guste.
¿Conoceis a esa gente que se le cae todo y se le rompe en mil pedazos?
¿Que tiene constantemente como una nube sobre la cabeza?

¿Los que, hagan lo que hagan, nunca les sale nada a derechas? 

Hola, me llamo Lena y yo también tengo una tremenda mala suerte.

En mi familia siempre me han dicho que es probable que sea a causa de mi torpeza, que no suelto el teléfono o que me paso tanto tiempo en las nubes que no presto atención y acaban ocurriéndome desgracias.

Cuando se me escurre un plato de las manos o las tazas se saltan hacia mi ropa, no se lo discuto pero cuando te encuentras con situaciones en las que se te explotan casi por arte de magia unos huevos en mitad de la comida, te electrocutas con todo lo que tocas, te atropella un coche a las 7 de la mañana y te pasas dos meses curándote con agua oxigenada cada tarde (que escuece que jode) acabas elegida como delegada habiendo sido la única que no se ha presentado (bueno, puede que eso fuera un poco hijoputismo, pero también cuenta, ¿no?) o te llaman para hacer un evento la única tarde libre que tienes en 2 meses por algo que cancelan cuando YA ESTÁS EN LA PUERTA despues de un atasco de 35 minutos en un autobús abarrotado y malholiente, acabas creyéndote que una nube enorme y negra te ha cogido cariño y no para de hacer que las desgracias te lluevan y sean del tamaño de bolas de bolos.

 Cielito, se como te sientes...

Una de las cosas que más me repatea de la mala suerte es que cuanto más necesitas que desaparezca, más te jode y por desgracia, soy como un ente vírico ambulate; lo contagio a todo el mundo que me rodea (Además de desgraciada en la suerte y en el amor, soy gafe... -.-"). 

Mi pequeña Cánida Lupus lo ha sufrido cada vez que eligo un día para quedar: Salgo a la calle y pienso "Hace un día ideal para quedar, voy a llamarla". Cuando ya hemos concretado la hora, el sitio y lo que haremos, el tiempo me mira y me dice: "Bonita, no te lo crees ni tú"

Nos ha llovido, diluviado, granizado y nos hemos asado como nadie. 

Ahora me obliga a mirar el tiempo en internet primero...

Mal tiempo, peor cara...

Pero si es cierto, que tengo días extraños y me doy cuenta, de que he tenido una oleada de buena suerte.
No me quejo, obviamente, pero me resulta tan raro que no haya pasado nada, no se me haya cancelado o roto nada, que no haya llegado a casa empapada o con algo sucio, que es como si fuera una cámara oculta.

Hace cosa de un mes tuve uno de esos.

No tenía las tres primeras horas ("Hola camita querida, hoy me quedo contigo hasta tarde"), las clases fueron amenas, entretenidas y hasta divertidas. En el autobús de vuelta a casa cedí el asiento a una señora mayor, que cuando se marchó y me volví a sentar, se me colocó al lado un chico que, madre mía, solo faltaba a alguien para recogerme las babas... (¿Karma?)

 No era este (ÓJALA), pero casi.

Al llegar a casa me encuentro unas deliciosas alitas de pollo y patatas fritas y de la poca tarea que tenía, me quedo leyendo como una posesa. El buen humor vino acompañado de una sonrisa toda la tarde y con ello, mi madre me cedió la oportunidad de elegir una película (nos vamos turnando. La democracia impera en mi casa) y que mejor que rematar el día que con el señor Tarantino y sus Malditos Bastardos.

Definitivamente quiero más días como estos. 

En serio nubecita, sobre mi cabeza ya sobras.

Bueeeeeno Compaseros, ya os dejo de aburrir, lo prometo. Necesitaba desahogarme un poco y contar alguna cosilla mía en el blog de vez en cuando, no viene nada mal.

¿Vosotros consideráis que tenéis suerte (tanto buena como mala) o no creéis en esas cosas?

¡Sed Felices!

6 comentarios:

  1. Hola^^
    Pues me ha gustado la entrada y me he sentido identificada, a mi si algo puede salirme mal, me saldrá mal sin dudas...
    un besote!

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  2. ¡Hola! Me siento identificada. Mi suerte es pésima. Tropiezo con el aire a veces y me llevo accidentes tan bizarros como inverosímiles de contar. Te dicen 'no es posible que a alguien le salgan tan mal las cosas'. Y sin embargo, llega una con su historial de mala suerte a cuesta xD

    ¡Ojalá la buena racha dure!

    Te cuidas <3

    Bye!

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  3. Me ha hecho gracia porque tengo a mi lado a una persona así. No sé si es mala suerte, karma o qué pero son cosas que no se pueden remediar. A veces la vida se nos pone "graciosa", unos días se nos presentan de lujo y otros días son un desastre... Pero míralo por el lado bueno, nunca te aburres! No sabes qué te deparará el día ^^ (hombre, si siempre fueran buenos estaría mejor, no? XD)
    Yo por mi parte, no creo que tenga buena o mala suerte, pero si tengo días buenos y días malos, de esos que te levantan con buen o mal pie jaja No soy torpe ni me pasan cosas horribles; de momento...
    Besoss

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  4. Lena, me encanta lo random que eres a veces con las entradas xDDD Esto me ha alegrado mucho leerlo porque, aunque tengo pareja, por la distancia hoy me toca pasar el día sola y soportar los "muack muack" que hay en el piso donde vivo. ¡Gracias por mejorar el día!
    Me da que ahora estás teniendo la racha de buena suerte que necesitabas y en compensación por tanto malo seguido. Sabes? Un buen truco para tener un día con más suerte es tomar chocolate, a mí me funciona! (Aunque sea un rato) El momento chocolatero no puede destrozarlo nadie, ¡es sagrado!O^O
    Besazos preciosa! Te mando suerte de la mía para que más días buenos tengas!

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  5. Yo en general soy más de tener mala suerte que buena suerte,pero bueno, lo llevo bien. Muy maja la entrada por cierto. Espero que hayas tenido un buen día a pesar de la lata del día de San Valentin, aunnnnnque, tenga o no pareja con cada año que pasa me lo tomo con más filosofía. Besos

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  6. Lo mío con la mala suerte llega a un extremo tal que he llegado a plantearme si de pequeña no me caí en una marmita de poción de mal de ojo. Ja ja ja. Bueno, me quedo con el dicho: el destino reparte las cartas, pero tú decides cómo jugar con ellas.
    Un besote.

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