sábado, 16 de enero de 2016

La última Luz: El enfermo





-¡Carguen!


El cuerpo del paciente se contrae, pero no responde.



-¡No hay pulso!


-¡Vamos! - Grita el doctor, pero sus constantes continúan a cero.


Un último pitido marca el final.


Me acerco despacio y observó la expresión de los rostros del equipo médico. La pena y la decepción recorre sus facciones. Todos permanecen inmóviles, hasta que finalmente el doctor suspira y desconecta el monitor.


-Hora de la muerte 9:45. -Susurra la enfermera.


-Hicimos lo que pudimos, pero no fue suficiente.


Cuando cubren el cadáver me incorporo y me colocó frente a la mesa donde permanece, aún caliente.


Ha llegado mi turno.


No me hace falta descorrer la sabana, noto su esencia bajo ella, una cálida sensación entre mis huesudos dedos. Me colocó la capucha y extiendo mi arma sobre su pecho. Un débil resplandor inunda su cuerpo y su alma se enrosca en el filo, formando volutas humeantes. Inclino la cabeza ante él en señal de respeto y me marcho sin que nadie haya reparado en mi presencia. 



Mi trabajo es silencioso. Nadie me ve, nadie me oye. Pero tarde o temprano todos me conocen.


La Muerte, La Parca, El Final...


Me ha nombrado, maldecido y conjurado desde que tengo memoria. Los he visto nacer y los he acompañado hasta la puerta del Más Allá donde dejaba que ellos mismos escogieran su destino.


Soy lo último que ven en vida, la luz al final del túnel, el último capítulo de su historia.



Yo soy la que pone punto y final.

Abandonó la sala y recorro los pasillos del hospital.



Este es uno de mis lugares habituales de recogida. Me los he llevado conscientes y aterrados, pacientes y complacidos, durmiendo y sin sentirme siquiera. Ningún mortal es igual a otro, y yo tengo la oportunidad de ver su final, sus últimos momentos. Ahí es cuando muestran su verdadera naturaleza. Hombres de honor me han ofrecido el alma de sus familias para lograr unas horas más, gente sin hogar han mostrado ser mas dignidad que los grandes reyes. Todo se resume en eso, el final de sus vidas.
 

Me detengo ante una puerta entreabierta y me fijó en una madre con un muchacho entubado. La habitación esta silenciosa, hasta que ella arranca a llora amargamente a los pies de la cama, rodeada de jarrones de flores y tarjetas. Consulto mi reloj de arena e inclino la cabeza. Aún me queda mucho para llevarme a este joven. Sobrevivirá.


Continuo hasta las escaleras, donde me cruzo con el doctor que trató de salvar al hombre del quirófano. Sus ojos aún conservan ese brillo apagado que tantas veces he experimentado. Ha visto mucha muerte, pero siempre lucha por mantener a sus pacientes con vida.

 

Eso es algo que no puedo permitirme. Yo no puedo salvarles ni darles ningún consuelo.

 

Me deslizo hasta los pisos inferiores y atravieso el recinto hasta llegar a la morgue, mis dominios. El aire está cargado del aroma amargo que siempre transporto conmigo. Recorro con la mirada sus ojos sin vida y las pieles cenicientas. Mi capa deshilachada y mugrienta se arrastra por el frio suelo de baldosas blancas convirtiéndose en humo al hacer contacto con la superficie.

 

Alzo las manos y rozo las camillas con delicadeza. Todos ellos han agotado su arena en mi reloj.

 

Me fijo en un hombre orondo en el extremo de la sala, hace unas horas sufrió un infarto, dejando solos a su esposa y dos hijas. Un joven de apenas 20 años permanece a su derecha. El alcohol y la velocidad le jugaron una mala pasada.

 

Pero al mirar la última camilla me entristezco profundamente; una muchacha de cabello oscuro y manos pequeñas que murió durante el parto. Su bebé está a salvo, pero ella no sobrevivió a la intervención. Apenas pudo contemplar al pequeño y sus lágrimas se deslizaron por su fino rostro al rozarlo por primera vez, antes de que yo le arranca su último suspiro.

 

Algunas muertes son más dolorosas que otras, pero yo no escogí mi destino. Eso es lo que más envidio de los mortales, siempre tiene elección, aunque no sean las acertadas.



2 comentarios:

  1. Qué buena pinta! Pero he visto algunas faltas de ortografía en acentos :/

    Besos!

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  2. PERO QUÉ BONITO. Me ha sumergido mucho en la historia, pese que, como cristina, he visto que hay algún acento mal puesto. A ver, yo soy la primera que pelea contra el autocorrector asi que tampoco es nada grave xD Por otro lado me ha encantado, en serio.
    Espero ver cómo continua :)
    ¡Un besín!

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