viernes, 24 de julio de 2015

Aquellos Ojos Esmeralda (2)



-No se torture así, señor Clovery. El Jurado ha dictaminado la sentencia correcta y el castigo ha sido ejecutado. –Los ojos del Juez Joelf brillan a causa del triunfo sobre mi persona. –La muchacha era culpable.

Sin mediar palabra avanzo hasta los escalones de madera y comienzo a bajar rápidamente. Yo nunca creí en un sistema corrupto y maltrecho que juzgaban sin ni siquiera investigar los cargos o acusaciones, que ejecutan sin miramientos, como si se tratara de jugar a ser Dios.

A unos pasos de la puerta me detengo y observo el cuerpo de la joven. Su único error fue confiar en que la justicia la ampararía.
Me vuelvo de nuevo, pero algo a mi espalda hace que la sangre de mi cuerpo se detenga por un segundo.

Un risa.

 

Pero no era la risa de uno de los jueces, si no una mucho más aguda y penetrante. Observo por encima de mi hombro como el cuerpo sin vida de la joven se mueve con espasmos y movimientos violentos y antinaturales.

-¡Necios! ¡Malditos necios! –Exclama.

Su voz es gutural, como sacada de las entrañas de un lugar en el que los hombres jamás han osado pisar. El jurado permanece expectante; sus rostros han empalidecido de pronto y noto como sus cuerpos tiemblan. El miedo ha invadido por completo el estrado.

-¡Esto es obra del demonio!- Oigo exclamar al Juez, que es el único que se ha levantado de su asiento y señala con dedos temblorosos a la joven.

Ella ríe de nuevo ante la acusación y con un chasquido de dedos hace que toda la sala comience a temblar.

Caigo al perder el equilibrio y observo como revienta la vidriera, que esparce sus pedazos por toda la sala. Lágrimas de color llueven a través del cuerpo del extraño ser que hacía apenas unos minutos, confundí con una inocente joven.

Consternado observo cómo se eleva lentamente hacia el Juez, que aún permanece protegiéndose la cabeza con las manos a causa del impacto.

-Me temo que mi señor no ha tenido el honor de asistir a este juicio amañado, estimado Juez. –Alza sus manos y el Juez asciende unos metros por encima de su posición, totalmente aterrado.-Pero si es vuestro deseo, puedo concertar un encuentro en este mismo momento.

Ella gira las muñecas de forma brusca y él se sostiene la garganta, como si una fuerza invisible lo asfixiara.

Ansío con toda mi alma poder marcharme de esta odiosa sala, pero mi cuerpo permanece inmóvil, incapaz de obedecer mis órdenes, centrado en la estremecedora escena que se muestra ante mis ojos.

Al cabo de unos segundos el Juez Joelf se revuelve con fuerza, tratando de liberarse de sus inexistentes ataduras.

-Piedad...

Noto como ella se recrea en su dolor y veo como lo lanza hacia el centro de la sala, justo encima del Castigador.

-Alzaos, creaciones mortales que tantas hermanas me habéis arrebatado y juzgar ahora al instigador de tal masacre.

Con un estruendo de la madera, las Manos de Dios agarran al juez, lo sostienen unos segundos en el aire y lo arrogan con toda su fuerza hacia el suelo.

Me cubro los ojos con el brazo para no ser testigo de la macabra muerte del Juez, pero oigo perfectamente su último grito desesperado al golpear contra la superficie de mármol.

Temeroso retiro el brazo y observo como un charco de sangre rodea lo que queda del cuerpo del Juez. Las arcadas me surgen de los más hondo del estómago.

El rostro angelical de la joven se ha desfigurado, dotándole de un aspecto macabro y ceniciento. El aspecto de una verdadera bruja.
 
No sin esfuerzo logro incorporarme y ver como la hechicera relamía entre sus dedos una gota de sangre del Juez.

-¿Que quieres de nosotros?- Uno de mis compañeros se ha levantado, tratando de aparentar cierta autoridad en sus palabras, pero su cuerpecillo  tembloroso y acongojado le delata.- ¿Por qué nos torturas de esta manera?

Sin levantar apenas la vista, ella responde al jurado.           

-Porque los mortales sois los verdaderos monstruos en este cuento. Lleváis tanto años inventando nuevas formas de acabar con nosotras, tantos artilugios y torturas...¿Jamás se os ocurrió pensar que algún día nos hartaríamos y nos alzaríamos contra la tiranía de los hombres?

El jurado ha enmudecido. La bruja se acerca lentamente a ellos, flotando, como si se tratara un pluma en una corriente de aire. Escucho gritos ahogados entre los asistentes, que temen lo que pueda ocurrir. De pronto veo como uno de mis compañeros se lleva la mano al lacrimal, y consternado exclama:

-¿¡Que nos ha hecho!?

-Justicia poética, ilustre caballero. Ahora llorareis todas y cada una de las gotas de sangre que mis hermanas derramaron al ser juzgada por este infecto tribunal...

Desgarradores gritos inundan la sala. Sus manos cubiertas de sangre muestran el horror y el dolor.

No sé cuánto tiempo transcurre hasta que el último de mis compañeros cae desangrando. Ella no ha apartado en ningún momento la vista del calvario que han sufrido, ni yo tampoco...

La bruja se acerca a mí y yo trato de retroceder, pero noto la puerta cerrada a mi espalda e inútilmente trato de abrirla. En su rostro hay una bondadosa sonrisa y aquellos hermosos ojos esmeralda que lograron que me compadeciera de una embustera.

Me coloca las manos en las sienes y me susurra.

-En un mundo de mentirosos, sucios y traicioneros, tú posees algo que no se compra. –Se aleja unos centímetros y me clava esa extraña mirada. -Justicia, amigo mío, justicia.

Seguidamente desaparece sin dejar ningún rastro.

Mi cerebro me aprieta en el interior del cráneo y las manos me tiemblan.

¿Qué he hecho?


http://compasesrotosips.blogspot.com.es/2015/07/aquellos-ojos-esmeralda-1.html


3 comentarios:

  1. TE FELICITO ENORMEMENTE. Que gran relato y que espléndido final. Has dado un giro argumental brillante en muy pocas líneas y eso es bastante complejo de hacer.
    Al final resultó ser una bruja muy enfadada. Me encantó!

    ResponderEliminar
  2. ahahahahahaha Dios mio!! hace tiempo que esperaba esta continuación. Dios! enserio este relato me ha encantado. Fantastico, me engancho desde el primer momento y aun que espere tanto valio la pena.
    Te felicito realmente. Te mando un abrazo enorme :3 nos leemos

    ResponderEliminar
  3. Joer! y perdón por la expresión, pero esto no me lo esperaba para nada! La primera parte me dejó cabreada por la injusticia y empatizando con el personaje principal, por eso este giro de los acontecimientos me ha pillado por sorpresa. Eso sí, aunque al final tuvieran razón los demás, éstos no se sustentaban en ninguna prueba creíble, han acertado de pura suerte, así que estaban siendo injustos y merecían algún castigo (aunque no hasta ese extremo, claro). En cuanto al prota, no debería pensar en lo que ha hecho, porque aunque estuviera equivocado, estaba siendo justo. Nadie podía esperarse lo que ha sucedido. En fin, gran relato y has hecho muy bien en cortarlo justo en el momento adecuado, creándonos una serie de sentimientos que ahora mismo con esta segunda parte se nos han arrebatado de cuajo. Mis felicitaciones, como siempre :)

    ResponderEliminar

Los comentarios dan vida a este blog. Anímate a contarme que te ha parecido la entrada.

No está permitido el Spam y los comentarios ofensivos. Serán borrados de inmediato.