miércoles, 29 de abril de 2015

Médium



La noche ha sido corta y Tessa no ha dormido apenas nada. Su cuerpo reclama ansioso unas cuantas más horas de sueño, pero el estridente sonido del despertador atraviesa sus tímpanos con saña, como si se tratara de una taladradora. Aún con los ojos cerrados recorre a tientas la mesita hasta localizar al causante de su tortura, pero se sorprende al encontrar la superficie, normalmente lisa, del aparato cubierta de una masa viscosa.

Abre con los ojos con desgana  y observa como un fluido espeso se extiende por la mesita, su alfombra y parte de las sábanas. Al llevarse el extraño líquido a la nariz, identifica la sustancia como sangre reciente. 
 
Sin embargo Tessa se encoge de hombros, desliza la manta por encima de la alfombra empapada y logra alcanzar la ventana. 

Al levantar la persiana, una extrañan figura salida de la nada se planta a su espalda. Su pelo enmarañado y lleno de suciedad le cubre la cara y los hombros. Su piel es cenicienta y con las venas azuladas, muy marcadas en los brazos y piernas, totalmente descubiertos. Su único ropaje es un sudario roído y amarillento.


Ella se gira y le observa sin apenas inmutarse.

-Te parecerá bonito. -Tessa se gira hacia el fondo de la habitación y rebusca entre la maraña de ropa de su armario.-Claro, tú no tienes que limpiar después.

El extraño ente lanza un suspiro lastimero y seguidamente esfuma sin dejar rastro alguno. Tessa mira con desgana el lugar donde ha desaparecido y se lleva las manos a la sien.


Los fantasmas pueden transformarse en un verdadero dolor de cabeza si no se mantienen a raya.

Cuando Tessa abandona la habitación en dirección al baño, siente un gélido aliento en la nuca. Sin girarse si quiera, lanza una maldición y cierra tras de sí con un fuerte portazo.


El baño es un santuario para ella. Las marcas pentagonales grabadas en los azulejos a lo largo de toda la habitación impiden la entrada a cualquier espíritu, ya sea bueno o maligno. Aún recuerda con horror la sensación de que unos ojos desfigurados la miraran a través de la cortina de la ducha...


Cuando, tras 20 minutos de paz absoluta, sale del lavabo, comienza a oír de nuevo lamentos retumbando por toda la casa. Son agudos y estridentes como unas uñas sobre una pizarra. 

Al llegar a la cocina su madre le besa la mejilla y le ofrece su mejor sonrisa, pero Tessa solo puede devolverla un rostro amargado.

-Está un poco alterado. ¿Le ocurre algo?-Le pregunta mientras alcanza a la muchacha el desayuno.


-Yo que sé. –Tessa se sienta en una silla y saborea el dulce regusto de la mermelada. -¿Los fantasmas tienen época de celo?


Su madre se ríe ante el mordaz humor de Tessa y pega un sorbo a su café con leche. 


Cuando Tessa comienza a devorar los cereales, el espectro se planta frente a ella. Tessa alza una ceja y continua masticando sin hacerle el menor caso. Entonces él suelta un estrepitoso grito que hace temblar los cristales.


Ella apura la leche y le lanza una mirada feroz.


-Que pueda verte no significa que me caigas simpático. –Tessa le indica la puerta.- ¡Largo!


Pero la aparición gira la cabeza algo desconcertado. Tessa se desespera.


-Ojala fuera tan sencillo como eso deshacerme de vosotros...


Finalmente logra vestirse y terminar de prepararse sin más interrupciones de ultratumba, pero nada más cruzar la puerta nota como su fantasmagórico compañero la sigue sin hacer ruido.


Al llegar al autobús escolar sueña con que la puerta mantenga a alejado al espectro, pero él la atraviesa sin el menor esfuerzo. Tessa avanza hasta su asiento y saluda sin mucho entusiasmo a su compañera.


-Tienes una pinta horrible, ¿se te ha muerto alguien?


Tessa la fulmina con la mirada y su amiga comprende que no está de humor para bromas, especialmente de ese tema en particular.


-Ya llevaba una temporada muy tranquilo, ¿qué le pasa?-La muchacha mira a Tessa con sus enormes ojos marrones. -¿Le afecta la luna llena como a los hombres lobo?


Tessa se ríe ante la ocurrencia de su compañera, pero niega con la cabeza y se encoge de hombros. Pese a poder verlos, nunca ha comprendido sus hábitos y costumbres. Algunos se van y otros se quedan, pero siempre están ahí.


-¿Te ha seguido?


Entonces recuerda que su amiga no puede verlos y señala hacia el respaldo del asiento vacío de enfrente, desde el que el espectro la clava sus ojos amarillos a través de su pelo. De pronto él alza lentamente su huesuda mano y Tessa comienza a notar una sensación desagradable en las botas.


-Te sangran las botas...-Suspira su compañera.


Tessa está tentada de lanzar con rabia su carpeta a la cabeza del espíritu, pero sabe de sobra que eso no la ayudaría en absoluto, solo la dejaría más en ridículo todavía.


La mañana transcurre lenta y pesada, como una mala película a cámara lenta. Tras varios intentos fallidos de hacer saltar los plomos, reventar las tuberías y hacer explotar la comida de la cafetería, el espectro se limita a rondar por los pasillos mientras aulla a pleno pulmón.


De vuelta a casa, se desploma en la cama como un peso muerto, enterrando la cabeza en la almohada. Su día a día no es nada fácil, pero sabe que es un don del que no puede deshacerse y que es su responsabilidad dar cobijo y apoyo a los espectros que se quedan atrapados en el mundo de los vivos.


Finalmente levanta la cabeza y ve como aparece el fantasma a los pies de la cama, con los hombros caídos y la mirada fija en los pliegues de las sábanas.


Ella se incorpora, cruza las piernas y agarra uno de los cojines con fuerza.


-Eres exasperante. Pero que se le va ha hacer, es otra forma de expresarse, aunque no sea muy higiénica.


El espectro levanta la mirada y la observa con la cabeza ladeada.


-Si, finalmente has logrado mi entera y total atención. –La muchacha se acerca al final de la cama dando pequeños saltos sin soltar el cojín. -¿Qué es lo que quieres?


Entonces sin previo aviso, la aparición se esfuma dejando solo un rastro de humo blanquecino a su alrededor. Tessa aprieta la cabeza en el cojín. Ni siendo amable logra que se expresen.


Pero de pronto escucha algo. Un movimiento húmedo sobre la ventana.


Se levanta y observa el empañado cristal y como lentamente unas líneas dibujadas, al principio aleatorias se transforman en una frase legible.


¿JUEGAS CONMIGO?


Tessa sonríe de verdad por primera vez en todo el día.

1 comentario:

  1. Que gusto poder leer alto tuyo al fin. Me ha encantado el relato. En lo personal, crees que existen los espíritus y por ende gente capaz de verlos?
    Es un mundo muy curioso y me gustaría abarcarlo en algún tipo de escrito.
    Un placer leerte, enhorabuena y por favor no ceses jamás.

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