miércoles, 21 de mayo de 2014

Tormenta de Sangre, Capítulo 8

Hoola Compaseros

Este es el penúltimo capítulo de Maika en Tormenta de Sangre, después del cual lograremos saber como consiguió llegar hasta el Elphida.

Cuando se acabe SANGRE, comenzaré a subir RESISTENCIA, pero eso será en, ¿julio?

A diferencia de otras ocasiones el capítulo es algo mas largo, no mucho, pero un poquito.
Espero que os guste, disfrutad de la lectura.



El humo empezaba a elevarse con rapidez. Cuerpos calcinados descansaban en la acera, cuerpos deformes, sin vida.

Dirigí la mirada a la entrada de la tienda, tan solo un par de zombies merodeaban en las entrañas del recinto, atontados a causa del fuego y la confusión. Las llamas todavía lamían parte de la fachada y en el interior aún no se habían extinguido.

No iba a tener muchas mas oportunidades para escapar, era el momento de buscar algo nuevo para refugiarme. Mi antigua torre había quedado reducida a cenizas, pero fue una causa justa.
Observé como una tubería recorría el muro del edificio contiguo, terminando a escasos centímetros del suelo. 

Tragué saliva y me encaramé con todas mis fuerzas. 

La katana repiqueteaba, golpeándose contra el bate y la mochila se movía a cada paso que daba.
Poco a poco logré bajar un par de centímetros, logrando reunir la fuerza y la paciencia suficiente para continuar descendiendo.

Pero la tubería no estaba por la labor de sostenerme mucho tiempo.

¿Sabes esa desagradable sensación en el estómago que se tiene cuando algo está a punto de salir mal?

La tubería comenzó a crujir desde la parte superior, haciendo que los enganches se soltasen de golpe. Continué bajando lo mas deprisa que pude, temiendo acabar estrellada en mitad de la calle y en un bufet libre para esos bichos.

A la mitad del recorrido la tubería cedió completamente, desenganchandose y haciendome caer.

Traté de mantenerme despierta, temiendo por mi vida, pero el golpe fue contundente.
No se cuanto tiempo estuve inconsciente, ni tampoco como logré sobrevivir al tremendo golpe en la cabeza, pero a la suerte debí de caerla bien.

Cuando abrí de nuevo los ojos todo daba vueltas a mi alrededor. Destellos aleatorios confundían mi visión, manchas indefinidas, movimiento... Todo se mezclaba en mi magullado cráneo.

-Coño...

No logré articular mucho mas, el dolor muscular era intenso y casi todas las partes de mi cuerpo estaban entumecidas. No hace falta decir que en mi situación aquello no era nada bueno.

Un gruñido sordo me sacó de mi estado. Un zombi alejado del grupo parecía haber interesado por mí. Intenté un arma para, al menos defenderme, pero no logré dar con la katana o el bate, ni si quiera con la mochila. Desesperada intenté moverme, pero cada punzada de dolor me impedía moverme.

Las posibilidades de supervivencia descendían a toda velocidad, sin armas, sin recursos.

Observé como se acercaba a mí, con aquellas fauces sangrientas y las manos deformes. Cada vez mas y mas cerca de mí.

Uno, dos pasos.

Avanzó hasta quedarse a mi altura, casi podía oler su pútrido aroma a muerte. No me moví, pero él continuó andando.

El sudor me recorría la espalda, ¿qué me pasaría? 


Pero el zombie siguió con su lento caminar, pasando por completo de mí...


Fruncí el ceño, extrañada, pero inmensamente aliviada de no convertirme en comida.


Finalmente logré incorporarme despacio y en silencio, aunque no hubiera importado si lo hubiera hecho. Aquellos seres parecían más interesados en las llamas de la tienda. 


Se acercaban y el fuego los hacía arder casi de inmediato, pero no emitían ningún sonido; tan sólo seguían andando hasta caer fulminados.


Fue sin duda un extraño espectáculo.


Localicé unos metros más adelante mi mochila y mis armas, con las piernas y los brazos algo magullados, pero milagrosamente ilesa.


Vi como cada vez más zombies se aproximaban al incendio y sabía de sobra que las multitudes no eran para nada seguras, con lo cual avancé hasta una calle anexa y empecé a andar.

Reinaba un silencio casi completo; la falta de coches y bullicio resultaban extraños en una ciudad tan grande. Como me hubiera gustado poder oír algún claxon o a alguien mandando al cuerno a algún conductor imbécil, pero estaba sola, completamente sola...

Tras varios minutos caminando dos zombies me vieron. 



Dos solitarios monstruos con los que acabé rápidamente y sin apenas ruido. Un corte transversal en uno de ellos y un contundente golpe en la cabeza del otro.

La caza empezaba a gustarme.

Finalmente reconocí a lo lejos el parque más grande de la ciudad. Había pasado docenas de veces por su interior, resultaba un buen atajo y era hermoso andar entre sus árboles, pero dada mi situación no resultaba buena idea pararme. En apenas unas horas se haría de noche, y yo no veía en la oscuridad...

De nuevo la buena suerte me sonrió y descubrí una forma de recorrer mucho más deprisa la ciudad, una bicicleta.


Su dueño permanecía tumbado, con los radios entre las piernas, parcialmente mordisqueadas. Sus sollozos eran lastimeros, pero me gustaba su bici, así que con un rápido movimiento atravesé la cabeza y empujé el cuerpo con cuidado fuera de los ejes. 

Pero parecía no querer dejar la bicicleta, con lo cual corté por lo sano, pero no en el sentido metafórico: Sostuve los dos ejes con una pierna y el bate, mientras que con la otra desgarré la carne sin mucho esfuerzo. La sangre negruzca empapó el suelo, pero la bici era toda mía.

Ahora las calles desiertas y los edificios vacíos pasaban frente a mí con rapidez. Evité a varios infectados y a tres de ellos les segué la cabeza a toda velocidad. 

El río asomaba a través de varios bloques de pisos, pero había un sonido sordo a lo lejos, no era el curso del agua, era el helicóptero, que recorría de nuevo el cielo por encima de mi cabeza, demasiado alto para poder verme u oírme.

Observé a mi alrededor cualquier cosa con la que llamar su atención, pero nada. 

Entonces algo se encendió de nuevo en mi cerebro. Frente a mi, junto al puente, se encontraba el edificio más alto de toda la ciudad. Un fallido intento de hotel transformado en oficinas, lo suficientemente alto para llamar la atención de aquel helicóptero.





martes, 13 de mayo de 2014

Vuelvo al Mundo Compaserooos

¿Me echabais de menos?

Yo a vosotros mucho. Esta bloggera vuelve desde la lejana Italia (Bueno en realidad no esta tan lejos jeje) con un montón de historias, cientos de fotos, recuerdos y experiencias.

La verdad es que el viaje a sido agotador, pero no podría haber sido mejor, Italia es genial y está llena de arte, en cada iglesia, monumento o calle.

La entrada está en camino y tengo pensada otra "Visita por Youtube", con algún texto de por medio.

Ya os lo contaré todo en unos días, besooos

PD. Antes de que me olvide, también acabo de ponerme a participar en el sorteo de El mundo de los Sueños, en el que se sortea un recopilatorio de cuentos la mar de chulo.

Aquí os dejo el banner, no dudéis en participaaar.

http://mundosu3nos.blogspot.com.es/2014/05/sorpressa-o.html?showComment=1399810567042#c2041943405582289734

viernes, 2 de mayo de 2014

Destino: Italia



Hoola Compaseros

Bueno, como algunos ya sabréis, Lena J. Underworld se va de viaje.
A partir de mañana (3 de mayo) y hasta el día 10, estaré totalmente desconectada del mundo blogger, disfrutando de las maravillas que ofrece Roma, Siena, Pisa y Florencia.

Pero tranquilos, que no me he olvidado de vosotros, llevo la cámara (a demás de una maleta tamaño armario...) y pienso hacer cientos de fotos para enseñaros todo lo que vea.

Deseadme suerteeee