viernes, 21 de marzo de 2014

Tormenta de Sangre, Capítulo 7



Hoola Compaseros

Antes de seguir con el 7 capítulo de Tormenta de Sangre (ya queda poquitooo), tengo un par de cosas que comentar.

Todavía no he subido la entrevista y el relato ganador, porque aún no he recibido respuesta de Aiko. Espero impaciente cuando llegue.

Lo segundo es que voy a estar mas desconectada de lo habitual a causa de lo apretada que estoy con los estudios, pero de vez en cuando subiré alguna cosilla que otra y me pasaré cuando pueda por los blogs.

Os dejo leer, un beso.





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Ascendí con la cabeza agarrada por el pelo, agradeciendo a horrores que el dependiente no fuera calvo. Era una escalera de caracol, sin ventanas ni puertas a la vista. Al final de las escaleras vi la única puerta. La abrí lentamente, temerosa de un ataque, pero estaba despejado.
Se trataba del ático. 

El aire me despeinó, había caído la noche. Avancé hasta el centro y me detuve contemplando la ciudad. El silencio era total, las únicas luces, las estrellas. 

Una hermosa visión causada por una horrible razón.

Me arrimé al borde y observé como la calle se había abarrotado de zombies que gruñían debilmente.
Una loca idea se me apareció. Tenía una cabeza y un montón de zombies lentorros, ¿porqué no jugaba un poco al tiro al blanco?

Busqué a mi presa con detenimiento, hasta que localicé a un calvo de camisa a cuadros. Apunté y lancé la cabeza, haciendo blanco. 

El pobre zombie cayó derribado, se levantó y miró estupefacto la cabeza. Poco después continuó su lento caminar sin demorarse.

Yo por mi parte de descojonaba de la risa en el ático, intentando que las lágrimas no se me saltaran ante la cara de extrañeza de aquel bicho.

Después de las risotadas, me decidí a volver a la tienda, el sillón me llamaba a gritos.
Al llegar a la mitad de la escalera las tripas comenzaron a demandar la cena, fue entonces cuando me di cuenta de que tarde o temprano tendría que salir. 

Por el momento la tienda me serviría como fuerte de guerra temporal, pero no era definitivo.

Ya acomodada en mi preciado sillón borgoña inspeccione mis provisones: Media barra de pan duro, 3 manzanas, una botella de litro de agua sin abrir, un par de latas de lentejas en conserva y una bolsa grande de frutos secos.

Después de examinar mis reservas sonreí al recordar la cantidad de veces que Javi me había pedido que hiciera la compra después de las clases, pero yo haciendo caso omiso a sus palabras, me conformaba con lo poco que él traía después de trabajar. 

En ese momento me arrepentí de no haberle hecho caso. 

Me pasé gran parte de la noche intentando idear un plan de supervivencia, sin éxito. Si alzaba la red los muertos derribarían la puerta en minutos, estaba encerrada como la princesa de la torre, rodeada de peligros, pero sin un príncipe azul a la vista. 

Bostezé con desgana. Mi reloj marcaba las 3 de la mañana. 

Me levanté del sillón y oí como mi espalda crujía al hacerlo. Al parecer la engañosa comodidad de aquel sillón me terminaría destrozando la columna si no me movía.

De pronto sentí ganas de algo de aire libre, de salir y estar lo que me quedaba de noche a la intemperie. Agarré la mochila y mis armas y subí de nuevo al tejado. 

Todo continuaba en silencio. 

Coloqué mi mochila en el suelo y me tumbé junto a ella. Tras un largo y duro día me había merecedido un cigarrillo, con lo cual lo encendí con cuidado y aspiré aquel extraño aroma. Mientras admiraba admiraba aquel cielo despejado, lleno de estrellas, una canción retumbaba en mis oídos.

Oh boy, have you seen my head?
I've lost my mind so I forget and
Oh boy, have you seen my heart?
It's beating so loud, I'm falling apart and

Only you can bring me back to life
Only you can put me into right
Tell me when I can breathe again

Oh boy, have you seen my hands?
I can't hold on and I don't understand why
Oh boy, have you seen my soul?
It's under the ground,
I'm out of control

Only you can bring me back to life
Only you can put me into right
Tell me when I can breathe again

Say you love me, true
Say you love me, true
Say you love me, true
Say you love me, true
Say you love me, true
Say you love me, true
Say you love me, true
True

Only you can bring me back to life
Only you can put me into right
Tell me when I can breathe again
I realice

Yo tarareaba lentamente el estribillo. Las palabras se deterrian en mi cerebro, como si aquellos acordes lograran sustituir todo lo que había presenciado. Cerré los ojos un instante y aspire de nuevo el humo del cigarro.


Poco a poco abrí los ojos de nuevo y vi algo que llamó mi atención. Era una pequeña luz, mucho más brillante que todas las demás. 

Entonces noté que se movía. ¿Un estrella fugaz tal vez? No, era algo mucho mejor...

Me retiré los auriculares y pude oír aquel sonido tan hermoso, tan delicado, tan perfecto.

Las aspas de un helicóptero muy cerca.

Me levanté de golpe y traté de llamar su atención. Tras varios minutos gritando y viendo como se alejaba, me resigné. Ni si quiera me había visto.

Pero ahora sabía que quedaba alguien más. Un pequeño atisbo de esperanza para una superviviente desesperada.


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