lunes, 20 de enero de 2014

De Blanco y Negro


1er Acto: Amantes

-No me abandones Marshall, no quiero...no puedo vivir sin ti a mi lado.

Él la sostiene entre sus brazos y la mira directamente a los ojos. El beso es silencioso pero conmovedor, de esos de final de película.

Ambos se abrazan, mientras ella llora de felicidad.

Entonces alguien lejano exclama.

-¡Corten! – El director se levanta de la silla e indica al cámara que cese de grabar. – Una toma perfecta. Creo que con esto podemos dar por terminado el rodaje.

El equipo se deshace en aplausos y ovaciones. La muchacha se aleja del tumulto que la reclama y marcha hacia su camerino. Un hombre logra alcanzarla, caminando a su lado.

-Un trabajo excelente Dotty. – La entrega un pequeño ramo con cientos de tarjetas adheridas al plástico que lo envuelve. – He atrasado la sesión fotográfica de mañana de las siete a las nueve, para que puedas tomarte un descanso antes.

Ella sonríe y recoge el ramo.

- Albert, eres un cielo. – Abre la puerta y avanza hasta el interior.- ¿Qué haría yo sin mi agente, siempre efectivo y servicial?

-Aburrirte. –Él cierra la puerta tras de sí y se abalanza hacia la joven.

Ambos de unen en un beso apasionado, perfecto. Este no tiene cámaras ni micrófono, es un beso de la vida real. Albert logra librarse de su chaqueta de pana mientras busca a tientas la cremallera del vestido de Dotty.

- Atrasar la sesión para tener unas horas de diversión...- Dotty sonríe pícaramente mientras acaricia el rostro de Albert.- Me gusta la idea.

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2º Acto: Malentendidos

El estudio se vacía lentamente mientras Albert recoge sus pertenencias del despacho. Observa a través de las ventanas como una mujer sube con paso ligero las escalerillas y se acerca a la puerta.

Agatha, de nuevo.

-¿Por qué a mí? –Suspira, mientras cae rendido en el sillón que hay junto a la mesa, tratando de empequeñecer para que ella no le torture de nuevo.

Agatha entra como un vendaval, dispuesta a intentar convencerle para salir a cenar.

-¿Albert? –Agatha muestra una sonrisa de oreja a oreja. – Te buscaba...

Él denota cierto titubeo en sus palabras, producido posiblemente por la cantidad de champán que ella lleva encima. Ebria, Agatha resultaba aún mas agobiante. 

- Odio que ignores mis llamadas telefónicas. –Se acerca insinuante, tambaleándose lentamente a causa del alcohol. -¿Puedo invitarte a una copita?

De pronto Agatha explota en una risa histérica, demasiado exagerada para Albert, que trata de escabullirse por la puerta del despacho. La risa cesa y Agatha se lanza hacia él, impidiéndole el paso.

- Suéltame Agatha, estas muy bebida. –Ella niega con la cabeza sin poder parar de sonreír. –Márchate, por favor.

-No sin un beso de despedida.

Entonces ella le agarra de los pliegues de la chaqueta y le besa con fuerza. Albert trata de quitársela de encima, pero se niega a soltarle. Ambos comienzan a girar de forma extraña por la habitación, hasta que Albert queda paralelo a la puerta, viendo que no están solos...

Dotty permanece en la puerta, con un periódico arrugado entre las manos y los ojos llenos de lágrimas.
Lo arroja al suelo y comienza a correr lejos de la oficina.

-¡Dotty! -Grita Albert, liberado al fin del abrazo de Agatha. –Dotty...

Agatha abandona la habitación sin ser vista, consciente de su error. Albert continua de pie, sin moverse.

Está solo. 

Finalmente agarra el periódico arrugado de Dotty y lee la portada. 

12 de mayo de 1949

ENTREVISTA EXCLUSIVA A DOTTY CARVAN, LA ESTRELLA DE CINE QUE CAUTIVÓ AL PÚBLICO.

Albert acaricia lentamente la fotografía mientras sus lágrima destiñen el papel.

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3er Acto: Corazones Rotos

Albert está destrozado. Dotty ignora sus llamadas, no se digna a dirigirle la palabra.
Cada vez que él trata de conversar o explicarle lo ocurrido, ella pasa de largo. No quiere verle, nunca más.
Permanece sentado en la sala de editado, observando como los fotogramas avanzan, creando la magia que pronto se proyectará en la pantalla. La magia que cientos de espectadores verán. La dama de blanco y negro de nuevo relucirá en la pantalla grande, su dama...

Está tan centrado en su pérdida que no oye la puerta abrirse, alguien entra.

-¿Albert? – Él se gira, esperando encontrarse a Dotty, pero es Agatha quién espera apoyada en el marco. - ¿Podemos hablar?

Albert asiente, cabizbajo. Ella toma asiento y observa como las imágenes avanzan a gran velocidad.

-Siento muchísimo lo que pasó ayer. No pretendía... No sabía que Dotty y tú...-Suspira y baja la cabeza, derrotada. –No tengo perdón.

Albert permanece silencioso, tratando de evitar hacer daño a nadie más. Agatha se levanta y anda hacia la puerta.

-Dotty reflexionara, solo tienes que darla un motivo lo suficientemente grande para hacerla entrar en razón.

Él se despide levantando la mano, sin decir palabra. Ella desaparece tras la puerta, sin hacer ruido.
Albert suspira, mientras piensa en la última frase de Agatha: “Una motivo lo suficientemente grande para hacerla entrar en razón...” 

¿Existe algúna razón para él?

Albert levanta la mirada, si que la tiene. Él ama a Dotty, más que a nada. No dejará que aquél estúpido error lo eche todo a perder. Debe recuperarla.

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4º Acto: Oportunidades

Albert no puede parar, una fuerza invisible le empuja hacia su destino, el cine.

La película se estrena esa noche, todo estaba preparado. La ocasión había llegado, no debe desperdiciarla. El gentío que hay frente al cine grita entusiasmado, las estrellas recorren la alfombra mientras los flashes iluminan sus perfectas figuras.

Albert llega hasta la gente, pero no logra abrirse paso entre ella. No puede seguir avanzando. Entonces alguien tira de él en dirección contraria, es Agatha.

-¿Que haces? Necesito entrar para hablar con Dotty.

-Lo que hago es enmendar mi error, Albert. Voy a ayudarte a recuperarla.

Ambos llegan hasta la puerta trasera. No hay vigilantes, ¿Agatha tendrá algo que ver?

-Entra y cuéntale toda la verdad. No te detengas.

Albert sonríe complacido y comienza a correr a través de las entrañas del recinto, buscando a la mujer que ama.

Finalmente da con la sala principal. Allí está, un ángel entre la multitud... Albert circula por las butacas, cada vez mas cerca.

Dotty le mira, todavía resentida.

-Márchate, Albert.

-No me importa lo que me digas, Dotty. No me moveré de aquí.

Las luces se apagan, dejando a los dos a oscuras.

-¿Por qué debería escucharte? 

-Porque tengo una razón lo suficientemente grande. Yo no quiero a Agatha, te quiero a ti.- Unos extraño brillos ilumina el rostro de Albert. –Dotty, ¿te casarías conmigo?

No hacen falta las palabras, ambos se unen en un efusivo beso, mientras en la pantalla la dama de blanco y negro ilumina todo a su paso.

Un final de película en la vida real.


Por Lena J. Underworld, escritora y blog novela. Club literario "Vidas de Tinta y Papel".






10 comentarios:

  1. El club no sería igual sin tus aportaciones, Lena. Mi sorpresa ha sido grande al descubrir que habías podido escribir. ¡Gracias por tan bonita historia con un final de película en blanco y negro!
    Un placer leer en tu blog :)

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    1. Es un placer para mi poder participar en él, ya lo sabes. Es una oportunidad fantástica y muy hermosa que consigue sacar mi inspiración y alegrarme con cada texto, un enorme beso Princesita ;D
      Lena

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  2. ¡Qué bonito! Me lo imaginaba mientras leía como una peli antigua en blanco y negro, con el galán y la dama... ¡Precioso! Y sobre todo, y lo más importante: Muy original ;)
    ¡Enhorabuena, Lena! >o< Besos

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    1. Exactamente asi es como lo imaginé. A mi madre la encantan las peliculas en blanco y negro y hace unas semanas me quedé viendo una con ella. Inspiración instantanea.
      Un beso preciosa.
      Lena

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  3. Me ha pasado como a Roche... Yo iba leyendo y las imágenes se hacían paso en mi en blanco y negro y lo he dsifrutado tanto como siempre.
    Eres simplemente increíble Lena.
    Estoy totalmente enamorada de este don que tienes.
    Besos.

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    1. Muchisimas gracias guapa.
      Es un honor que personas que escriben tan bien como tú, alaben mi trabajo.
      Realmente la historia esta pensada para que los lectores la imaginen asi, con su esencia original, un besote
      Lena

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  4. Ya iba siendo hora de devolver la visita. Este relato es fenomenal, lo mejor que lo hayas ambientado en una época tan excitante como era el cine en los años cuarenta, cuando los radajes eran más duros, el relato muy ameno. Te invito a leer mi primera reseña del 2014 con algunas mejoras que he añadido. Pronto volveré a comentar.
    http://compasesrotosips.blogspot.com.es/

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    1. Realmente fue una época dorada para el cine, grandes producciones que se convertirian en leyenda y que servirian se inspiración para el cine contemporaneo.
      Un placer tenerte de nuevo por aqui, en seguida me paso por tu blog, un beso
      Lena

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  5. :O me ha costado un tiempo volver pero ha sido una vuelta genial, un texto precioso, me los estaba imaginando en blanco y negro, estilo película de los años 50, increíble. Cada día me sorprendes más.

    Un abrazo!

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    1. Me alegro de que te hayas decidido a volver :D
      El texto es simple, no pretendia hacerlo muy lioso, una historia de amor.
      Lena

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