martes, 31 de diciembre de 2013

Bye bye 2013, Hello 2014

Otro año que pasa, 365 dias desde el 31 de Diciembre anterior.
Un perezoso 2013 dice adios y nos trae un 2014 lleno de buenos propósitos y sueños por realizar.

Yo creo que el 2013 se agarra a nosotros pidiendonos una segunda oportunidad, pero nosotros le decimos que su momento pasó y que debe marcharse para dejar al nuevo año (Que dramático).

(Lo que pude llorar con este capítulo...)

Pero no tenemos que apenarnos por este año que se va, sino dar la bienvenida al nuevo que llega con los brazos abiertos y una sonrisa en los labios.

Y por eso este blog os desea de corazón...
FELIZ AÑO 2014

lunes, 30 de diciembre de 2013

Querido Desconocido (4)


Querido Desconocido

Hoy vuelvo a escribirte porque el 2013 llega a su fin y el 2014 se acerca a pasos agigantados. 
Esto significa nuevas esperanzas, nuevos sueños, nuevas aspiraciones y una enorme lista de propósitos que casi nunca cumplo.

Es cierto, soy débil de espíritu y no logro sacar adelante mis propósitos navideños.
"Estudia mas, trabaja duro, no seas vaga, lee mucho, no hagas el tonto..."
 Y la lista sigue y sigue.

El año anterior me pasó igual, el 2012 también, el 2011 exactamente lo mismo. 
No tengo remedio...

Pero supongo que también tiene cosas buenas. Esas listas están para algo, darnos ánimos para seguir adelante con buen humor y esperanza, y normalmente lo consiguen, aunque duren poco.
El año pasado me propuse completar al menos la mitad de la lista, y lo logré, a excepción del tema de las notas... Ese no me fue tan bien...

Pero en este nuevo año voy a hincar los codos, ponerme las pilas y sacar lo mejor de mi misma en los estudios.

Bueno, y para el blog, supongo que llegar a los 100 seguidores no estaría nada mal, que ya queda poquito.

¿Cuales son tus propósitos de este nuevo año, Desconocido?
Sean cuales sean, espero que consigas hacerlos todos realidad y que mañana pases una gran noche de fin de año.

Hasta la próxima

domingo, 29 de diciembre de 2013

Criticas Studio Ghibli (1) MI VECINO TOTORO

Hoola Compaseros

2013 se nos acaba y 2014 está a la vuelta de la esquina. ¿Ganas de que llegue fin de año? Muchas y en aumento.
Tras varios días sin actividad en el blog hoy he decidido abrir una nueva sección, que estará unida a la ya existente Criticas de Cine (que olvidada la tengo a la pobre...). En esta sección haré un recorrido por las películas de Studio Ghibli, el  estudio japones de animación que ha conseguido cautivar a millones de espectadores (servidora incluida).



Hoy comienzo con la mas conocida del estudio, "Mi vecino Totoro".

 

Curiosamente fue este precioso film el que me introdujo en Studio Ghibli y la tengo mucho cariño.

Ficha técnica

Dirección: Hayao Miyazaki 
 
Producción: Isao Takahata/ Toshio Suzuki/ Toru Hara

Guión: Hayao Miyazaki

Música: Joe Hisaishi

Basada en: Historia original de Hayao Miyazaki

Sinopsis

Ambientada en el Japón de los años 50, cuenta la historia de Mei y Satsuki, dos hermanas que acaban de trasladarse al campo junto con su padre. Una vez en su nueva casa, se encontraran con  los "duendecillos de polvo",  y de este modo aprenden que hay seres, como los espíritus del bosque, que solamente aquellos puros de corazón pueden ver. 
Mei, fascinada al encontrar dos pequeños espíritus, se adentra en el bosque a encontrar al rey del bosque, Totoro.
Crítica

Encontré esta maravilla de la animación una tarde de aburrimiento y lluvias torrenciales. Había visto millones de imágenes referidas al famoso Studio Ghibli, pero nunca me decidía a ver una de sus películas. Por suerte aquella tarde me animé y disfruté del arte y el encanto de ese enorme...¿peluche?

Con una ambientación realmente preciosa (las escenas de campo me emocionaron, parecen cuadros) y los personajes, aunque no se profundiza demasiado en ellos, hacen que te encariñes rápidamente, especialmente con Totoro, aunque que no pronuncia ni una sola palabra en los 86 minutos de duración.

Los personajes secundarios también tienen mucho peso en la película. El padre de las niñas, un hombre algo distraido que intenta equilibrar la vida familiar con su familia o su vecino Kanta, un niño que se enamora de Satsuki nada mas verla, pero que no se atreve a declararse. La abuela de Kanta es quien les cuenta la leyenda de los duendes a Mei y Satsuki, es algo asi como la mas sabia de todo el film. Por último me gustaría mencionar a un personaje, el Gatobus. Ya se que no tiene mucho que ver en la trama, pero, ¿quién no ha querido ir montado en uno de esos? Yo por lo menos si que querría.


Una de las partes más conocidas es sin duda la parada de autobús. Es un poco incomoda porque es lenta, pero es divertida al mismo tiempo. Admitámoslo, a quien no le gustaría tener de acompañante a Totoro en la parada cada mañana.


En conclusión:
"Adorable, enternecedora desde el primer momento. Una leyenda de la animación que merece realmente la pena" 

Nota final:
9 / 10



martes, 24 de diciembre de 2013

Ya está aqui la Navidaad

"Navidad, navidad, dulce navidad" 

De nuevo es 24 de Diciembre. Polvorones, mazapanes y turrón ya adornan la mesa. En la puerta los invitados esperan, familia, amigos, hoy todos están aquí para pasa una noche memorable en compañía.
Risas, abrazos y mucha, mucha ilusión adorna hoy nuestras casas.

Y desde este blog os deseo que paséis una Nochebuena maravillosa y una Navidad aún mejor, porque mañana los regalos descansarán bajo el abeto y los papeles de color adornaran el suelo.No

Niños, jóvenes, mayores, todos disfrutan de esta fecha, porque lo importante es no estar solo, celebrarla con quienes queremos, ese es la verdadera esencia de este día.

Un beso enorme a todos.

 

 (No he podido resistirme, es demasiado adorable)

sábado, 21 de diciembre de 2013

Tormenta de Sangre, Capítulo 4


Hoola Compaseros

Hoy es 21 de Diciembre y aquí os traigo el cuarto capítulo de Tormenta de Sangre (Esta vez a tiempo jeje).

Retomemos un poco...

Maika se las vio y se las deseó para lograr llegar viva al piso después de que una horda de zombies intentara comérsela.

Pero esta chica es dura de roer y enseñará a esos bichos de que pasta está hecha. Aunque no sera nada fácil lograr salir de allí... Os dejo con la curiosidad.

Espero que os guste, no os olvidéis de comentar :D

Advertencia: Puede contener palabras malsonantes y escenas sangrientas

“El matar al primer zombie es como montar en bicicleta, en cuanto lo coges el tranquillo no lo olvidas en la vida. Era tan simple como atravesarles o reventarles el cráneo, de lo contrario el bicho se levantaría de nuevo dispuesto a comerte.

Me aparté del cadáver y fui hasta la cocina. El aire se había cargado, el olor a muerto invadía toda la casa. 

Abrí la ventana y respiré ¿Qué había pasado? ¿Un virus? ¿Mutaciones? ¿Una broma de mal gusto?

Ni lo sabía, ni me interesaba, lo único que tenía en mente era sobrevivir todo el tiempo posible hasta encontrar a alguien más.

Giré la cabeza e inspeccioné la pared de la cocina, había un juego de cuchillos. Sin pensármelo dos veces agarré los más grandes y me los coloqué como pude en el cinturón.
Recorrí la casa en busca de provisiones, siempre atenta por si alguno de esos cabrones intentaba atacarme.

Al parecer tan solo había entrado la vecina. Pensé en atravesar el cráneo de Javi, pero en el estado que se encontraba me pareció completamente innecesario.

Vacié la mochila y metí lo imprescindible: Agua, comida, una linterna, pilas, una manta, cerillas en cantidad, medicinas, vendas... Lo típico.

Una vez provista pensé en llevarme algunos lujos, como las cajetillas de tabaco que escondía bajo el colchón y mi Mp3.

Los cuchillos comenzaban a molestarme en el cinturón, tendría que encontrar algo mas fuerte o los pantalones se me caerían y la idea de correr delante de un montón de zombies con los pantalones en las rodillas o en ropa interior no era algo que me agradase.

Entonces vi algo que me llamó la atención, lo había visto siempre en el paragüero desde que llegué al piso, varios meses atrás, pero nunca reparé lo suficiente en él: Un bate de beisbol.

Lo examiné a conciencia, pesaba bastante, pero me gustaba el tacto y la madera era buena. Reventaría más de una cabeza con él, de eso estaba segura.

Estaba lista para lo que se me viniera encima, asi que abrí de golpe la puerta. Una tontería por mi parte.

Un puñado de zombies había oído el ruido de mi pelea y venían a unirse a la fiesta. 

Pensé con frialdad, eran demasiados en un espacio tan pequeño. Me morderían sin que me diera cuenta, asi que opté por cerrarles la puerta en las narices y correr al balcón.

Lancé a la galería colindante la mochila y a continuación me lancé yo. Al parecer el parkour me iba a venir mejor de lo que esperaba. 

Al llegar al balcón retrocedí con brusquedad, una mujer era devorada al otro lado del cristal. El zombie la rasgó el cuello y una mancha de sangre lo tiñó todo.


Aparte la mirada y reprimí la arcada que comenzaba a originarse en mi garganta. Continué descendiendo hasta llegar a la galería del segundo piso, donde me esperaba con los brazos abiertos un zombie con la camisa a rayas.

Se lanzó a por mi brazo, le dí una patada en el estómago, haciéndole perder el equilibro pero volvió a levantarse más deprisa de lo que imaginé. Me golpeó en el pecho sin dejarme reaccionar y caí sobre el duro suelo de la terraza.

Abrió la boca con intención de morderme, su aliento era putrefacto y sus dientes afilados estaban cada vez mas cerca de mi cuello, tenia que quitármelo de encima.

Le golpeé de nuevo en el estomago, con la mala suerte de atravesársele por completo.
Realmente lo de que estuvieran en estado de putrefacción me gustaba cada vez menos. La sangre y las vísceras de aquel bicho me empaparon por completo. 

Finalmente logré alcanzar el cuchillo del cinturón y  le atravesé el ojo. Me lo quité de encima sin esfuerzo y me levanté. 

Sonreí ante lo fácil que era.

Por un segundo me asusté de mi misma, ¿acaso me había convertido en una psicópata que disfrutaba matando? 

Si lo era, en aquel momento dio lo mismo. El mundo ya se había ido al garete, ¿quien iba a replicarme? ¿La policía? ¿La guardia civil? Si lo hubieran hecho habría estado encantada, incluso con unas esposas en las manos.

Finalmente llegué a la calle, estaba muy tranquila. Sin zombies a la vista.

Agradecí el poder caminar un par de metros sin ver a ninguno, el pecho me dolía del corazón acelerado. 

Pensé como podía aguantar sin ser mordida ni devorada el máximo tiempo posible. Necesitaba un refugio, uno permanente, en el que me pudiera defender. 

Una torre, una fortaleza. Me conformaba con que tuviera puerta y un par de paredes en pie.

Avancé hasta el centro sin ningún ataque. Recorrí las calles viendo como los zombies habían masacrado a la población, hombres, mujeres, ancianos, niños... 

Supongo que los que más compasión se merecían eran los niños; sin saber como un malvado monstruo de esos que habían visto en las películas o en los libros se avalanzaba  hacia ellos, su madre pretendía salvarlo, pero le arrancaban el cuello de un mordisco o la cara de un zarpazo. Una horrible escena en la tierna mente de un infante que intenta correr sin éxito, ya es tarde... Adiós pequeño.

Mi mente no paraba de pensar en los cientos de críos que habrían muerto esa mañana, en sus aulas, en sus casas, puede que algunos incluso en sus camas. Ninguno se merecía aquel destino cruel.

La sangre me hervía. Iba a destrozar a todos los bichos que habían cometido atrocidades, iba a sobrevivir, iba a matar zombies.


-Vosotros seréis la peste, pero yo soy el maldito apocalipsis... -Susurré mientras veía como uno de ellos se acercaba a mí.

Aceleré, agarré el bate y me lancé a por su cráneo que en unos segundos se convirtió en  una masa rosa. Abatí a uno, dos, tres. Los cadáveres se amontonaban a mis pies, yo esquivaba sus mordiscos, ellos recibían mis golpes. Era mi guerra.

Exhausta, solté el bate. Media docena habían caído. Seguía en pie, monstruos."




viernes, 20 de diciembre de 2013

El corcel del lago Lurick


Oslo ya quedaba muy atrás cuando Berit despertó. 

De nuevo las navidades habían llegado y los tres nos encaminábamos hacia el pueblo que me vio crecer, aquel lugar donde descubrí que la magia no solo existía en los cuentos de hadas.

-¿Falta mucho? -Exclamó mientras bostezaba.

-Solo un par de kilómetros.

Berit alzó la cabeza y abrió de par en par los ojos, descubriendo así el mundo blanco que la rodeaba. Kilómetros de nieve se extendían por todo el paraje, pero al fondo una oscura mancha de color uniforme se alzaba poco a poco.

El pueblo seguía tal y como lo recordaba, pequeñas casas se agolpaban unas con otras, como si quisieran resguardarse mutuamente del frio. Sus tejados nevados y las chimeneas de piedra me hicieron regresar a mi niñez, donde todas historias fantásticas que mi madre me contaba parecían reales. Después de tanto tiempo, volvía al hogar.

Finalmente vislumbré la última casa de la calle, cuyo umbral había traspasado infinidad de veces con el abrigo mojado y las botas repletas de nieve.

-Que hermosos recuerdos. -Pensé.

Berit salió tan deprisa del coche que mi madre apenas pudo reaccionar.

-¡Abuela! -Exclamó.

-Mi pequeña princesa...- Susurró mientras besaba su frente.- Que rápido creces.

Después de descargar nuestro equipaje, Jasper se quedó hablando con mi padre mientras nosotras salíamos al porche. Berit se agarró a la barandilla y se maravilló con todo lo que había tras ella. Los delicados copos caían mansamente en el jardín, tiñéndolo todo de blanco.

-¿Qué hay al otro lado de la colina?

Mi madre y yo nos miramos y sonreímos.

-Tras aquella colina se esconde la leyenda del corcel de hielo. Es una historia vieja y aburrida, seguro que no te gustará. -La contestó mi madre mientras me guiñaba el ojo.

Pero Berit estaba demasiado emocionada para darse cuenta. Agarró su abrigo y nos pusimos en camino hacia la colina.

La nieve nos cubría hasta los tobillos, pero resultaba agradable. Al no haber helado todavía, su textura era suave y esponjosa. Berit corría de un lado a otro, llamándonos cuando nos alejábamos, disfrutando de aquél hermoso momento.

Finalmente lo divisamos.

El lago Lurick se había helado de nuevo, como cada año.

Su superficie cristalina reflejaba todo el valle como un gigantesco espejo helado. Berit reprimió un grito de emoción al ver aquel espectáculo de la naturaleza. Las montañas se alzaban orgullosas mientras cientos de pinos nevados descansaban en sus bases, dando paso a inmensos bosques de coníferas que se extendían hasta perderse en la distancia.

"Hace muchos años mi abuela me contó una leyenda sobre este lugar, Berit.- Comenzó a narrar mi madre.- Mucho antes de que ella naciera un cazador bajó hasta este lago persiguiendo a un ciervo. Llegó a la orilla, y viendo que había perdido finalmente a su presa, se lavó la cara en el agua cristalina. 

Pero para su sorpresa el lago comenzó a helarse de pronto. El cazador retrocedió unos pasos y observó como una figura cabalgaba en el centro del lago, moviéndose con gracilidad, pero sin tocar si quiera la superficie, como si se tratara de un fantasma.

Era un caballo, pero no se parecía a ninguno que el cazador hubiera visto antes. Su cuerpo era de un color azulado, casi traslúcido. Sus crines eran oscuras como la noche y se alborotaban a cada movimiento que el animal hacia. Su cola provocaba látigos de escarcha y sus cascos congelaban todo aquello en lo que se posaban.

Era un animal magnifico, tan grácil y poderoso que parecía sacado de un sueño. El cazador corrió a contárselo a todo el pueblo, decirles quién provocaba que se helara cada año el lago Lurick."

Berit permanecía con la boca abierta y las pupilas dilatadas. Mi madre siempre había logrado cautivarnos con sus historias, y Berit no era una excepción.

-¿Y...y que pasó con el cazador? ¿Creyeron su historia?

Ambas sonreímos ante la ocurrencia de la pequeña.

-Claro que no, algunos lo tomaron por un loco y otros por un borracho. Pero la historia se hizo famosa en la zona y se fue extendiendo rápidamente. Año tras año, generación tras generación, hasta llegar a ti, mi niña.

Berit suspiró.

-¿Qué pasa Berit?-Le pregunté.- ¿No te ha gustado la historia?

-Me ha gustado mucho mamá.- Dijo mientras metía las manos en los bolsillos.-Pero me estoy helando de frio...

  

Por Lena J. Underworld, escritora y blog novela. Club literario "Vidas de Tinta y Papel".

domingo, 15 de diciembre de 2013

Sherlock Fan Fiction, Capítulo 3



  Hoola Compaseros

Se que tendría que haber subido el capítulo el 12, pero entre jaleo y jaleo, se me paso por completo (Sorry). Pero lo importante es que ya esta aquí.

En el anterior capítulo Nesky y Anely, dejaron a nuestro detective una misteriosa nota donde podría estar la clave del caso.

¿Que podrá significar?

Los personajes como Holmes, Watson o Lestrad no son mios, pertenecen a Arthur Conan Doyle o, en este caso a la adaptación de la BBC inglesa de 2010 pero el resto, son de mi propia inventiva.


Espero que os guste, sed felicees

-Si cojo 2 y quito las demás. No, seguro que no es eso. ¿Y si...? No tampoco sirve.

Watson continuaba mirando el mensaje encriptado. Le había dado mil vueltas intentando resolverlo, pero su cerebro continuaba dándole la misma respuesta, ninguna.

Sherlock había permanecido muy silencioso desde que las hermanas abandonaron el piso. Las investigaciones le sumían en un extraño sueño, haciendo que su cuerpo y su mente no se centraran en otra cosa.

-¡Maldita sea! ¿¡Qué demonios significa!?-Watson se levantó de la silla bruscamente.

La señora Hudson, que había subido a preparar un par de cafés puso los brazos en las caderas y miró al malhumorado doctor.

-Relájese, siempre logra resolverlos al final. Solo tiene que concentrarse un poco más.-La casera dejó una de las tazas frente a John.

-¿Más todavía? Si lo hago el cerebro se me cocerá dentro del cráneo...-Watson miró de reojo a su compañero, que escribía lentamente en su ordenador.- ¿Que se supone que haces? Tenemos un caso.

Sherlock continuaba mirando fijamente a la pantalla, ni si quiera pestañeaba.

-¡Holmes!

El detective se giró y miró a John, algo desconcertado.

-¿Me decías? 

Watson soltó un débil grito. Su compañero le sacaba de quicio. Sherlock, al ver que no le llamaban más, prosiguió atento al portátil. 

Finalmente Holmes se levantó de la silla de golpe y agarró el abrigo su bufanda. Watson levantó la cabeza y observó cómo se dirigía a la puerta y le lanzaba su chaqueta.

-¿A dónde se supone que vamos?

-Tenemos trabajo, ¿no? Pues vamos hagámoslo.

Watson contempló perplejo a Sherlock, ni si quiera sabía a dónde iban ni como lo sabia Holmes.

-Pero tenemos el mensaje, ¿no habría que resolverlo?

-¿Cual? ¿Ese papelucho?-El detective se colocó la bufanda y abrió la puerta de par en par.-Lo resolví hace más de una hora, cuando Nesky me lo dio. Estaba buscando un buen restaurante para ir a cenar mañana.

John tenía una mezcla de sentimientos agolpados en el cerebro, por una parte aliviado de no tener que continuar intentando descifrar aquella infernal nota, por otra, ganas de estrangular a Holmes por no habérselo dicho antes.

Ya en el taxi, Watson comenzó a gesticular con las manos, como si algo aún le preocupara. Sherlock, a sabiendas de lo que era, le sacó de dudas.

-El número al final de cada frase indica la cantidad de letras que hay que tachar después de la primera para poder obtener una palabra coherente. Hasta un niño de ocho años lo habría resulto con facilidad.

Al doctor le inundó una ola de ira retenida ante aquel comentario soez. El poder estrangular a Sherlock tendría que esperar, le necesitaba para el caso.

Tras varios minutos recorriendo las estrechas callejuelas de los suburbios londinenses, Holmes indicó al taxista que parara. Frente a ellos una oscura avenida se alargaba hasta acabar en un local poco iluminado. En un rotulo de neón color sangre podía leerse: “El Sombrerero Borracho”

-En la nota decía: “Sigo en el Sombrerero Borracho”, así que, aquí estamos.-Holmes esbozó una extraña sonrisa en su delgado rostro.- ¿Entramos?

La puerta daba a una sala lóbrega y algo húmeda. El olor a alcohol y humo llenaba el ambiente. Era un pub ancho y con una larga barra acoplada en la pared del fondo. 

La gente, variopinta y oscura se movían lentamente, hipnotizados por la música proveniente del fondo del local. Ambos se abrieron paso hasta la barra y agarraron un par de taburetes ajados y sucios. 

-¿Que les sirvo?

La camarera era una joven pelirroja, de piel clara y ojos vivaces.

-Querríamos hablar con tu jefe.-John tuvo que gritarle a la joven, que gesticulaba al no haberle oído.- Digo que necesitamos hablar con tu jefe.

Ella sonrió y les indicó con el dedo hacia el fondo opuesto del local.

-Tendrán que esperar a que acabe. La última canción de la noche es la que más gente atrae.
Ambos se giraron en la dirección que señalaba la camarera. Había un escenario improvisado en el que el grupo tocaba la banda sonora particular del Sombrerero Borracho.


 

No te contengas

Grita, más fuerte, más fuerte

Te oigo, te oímos

Holmes se levantó del taburete y empezó a caminar hacia la multitud agolpada frente al escenario, John le siguió, ignorando que era lo que buscaba.


Grita a los que no comprenden

Calla a los que no creen

Te oigo te oímos

Los presentes gritaban, reían, se emocionaban. Aquella música lograba llegarles a una parte desconocida de su cuerpo. Sherlock se fue abriendo paso lentamente a través de la gente, en dirección a las primeras filas. Watson intentó seguirle, pero la cantidad de gente empezaba a aumentar, no podía pasar.

Escucha ahora

¿Lo oyes?

El viento, la brisa, todo lo dice

Te oigo, te oímos

El detective había logrado llegar hasta el escenario. Una joven gritaba aquel himno punk tan estremecedor. Su pelo azabache le tapaba gran parte del rostro, pero la luz de los focos a su espalda le dotaba de una extraña belleza.

No estás solo

Todos lo vemos, todos lo soñamos

No me dejes aquí, acompáñame al infierno

Te oigo, te oímos

La multitud de pronto cesó sus gritos y, como si un fantasma hubiera aterrizado en la sala, un silencio total inundó el bar. La cantante había cogido la guitarra y tocaba un solo relajado. Todos la escuchaban, atónitos. Holmes permanecía impasible, sin pestañear.
De pronto la guitarra subió su tono y los gritos inundaron de nuevo el local, la canción llegaba a su final.
Te vi

Solo ante el final del camino

Indeciso, pensativo

Te agarré la mano, me seguiste a mi morada

Entonces gritaste, las paredes del infierno lo oyeron

Te oigo, te oímos

La joven sonrió, se apartó el pelo del rostro y miró a Holmes entre la multitud. El detective la escrutaba con la mirada, cada movimiento, cada gesto. Ella agarró la púa de la guitarra y la lanzó hacia él. Sabía quién era y porque la buscaba.