viernes, 20 de diciembre de 2013

El corcel del lago Lurick


Oslo ya quedaba muy atrás cuando Berit despertó. 

De nuevo las navidades habían llegado y los tres nos encaminábamos hacia el pueblo que me vio crecer, aquel lugar donde descubrí que la magia no solo existía en los cuentos de hadas.

-¿Falta mucho? -Exclamó mientras bostezaba.

-Solo un par de kilómetros.

Berit alzó la cabeza y abrió de par en par los ojos, descubriendo así el mundo blanco que la rodeaba. Kilómetros de nieve se extendían por todo el paraje, pero al fondo una oscura mancha de color uniforme se alzaba poco a poco.

El pueblo seguía tal y como lo recordaba, pequeñas casas se agolpaban unas con otras, como si quisieran resguardarse mutuamente del frio. Sus tejados nevados y las chimeneas de piedra me hicieron regresar a mi niñez, donde todas historias fantásticas que mi madre me contaba parecían reales. Después de tanto tiempo, volvía al hogar.

Finalmente vislumbré la última casa de la calle, cuyo umbral había traspasado infinidad de veces con el abrigo mojado y las botas repletas de nieve.

-Que hermosos recuerdos. -Pensé.

Berit salió tan deprisa del coche que mi madre apenas pudo reaccionar.

-¡Abuela! -Exclamó.

-Mi pequeña princesa...- Susurró mientras besaba su frente.- Que rápido creces.

Después de descargar nuestro equipaje, Jasper se quedó hablando con mi padre mientras nosotras salíamos al porche. Berit se agarró a la barandilla y se maravilló con todo lo que había tras ella. Los delicados copos caían mansamente en el jardín, tiñéndolo todo de blanco.

-¿Qué hay al otro lado de la colina?

Mi madre y yo nos miramos y sonreímos.

-Tras aquella colina se esconde la leyenda del corcel de hielo. Es una historia vieja y aburrida, seguro que no te gustará. -La contestó mi madre mientras me guiñaba el ojo.

Pero Berit estaba demasiado emocionada para darse cuenta. Agarró su abrigo y nos pusimos en camino hacia la colina.

La nieve nos cubría hasta los tobillos, pero resultaba agradable. Al no haber helado todavía, su textura era suave y esponjosa. Berit corría de un lado a otro, llamándonos cuando nos alejábamos, disfrutando de aquél hermoso momento.

Finalmente lo divisamos.

El lago Lurick se había helado de nuevo, como cada año.

Su superficie cristalina reflejaba todo el valle como un gigantesco espejo helado. Berit reprimió un grito de emoción al ver aquel espectáculo de la naturaleza. Las montañas se alzaban orgullosas mientras cientos de pinos nevados descansaban en sus bases, dando paso a inmensos bosques de coníferas que se extendían hasta perderse en la distancia.

"Hace muchos años mi abuela me contó una leyenda sobre este lugar, Berit.- Comenzó a narrar mi madre.- Mucho antes de que ella naciera un cazador bajó hasta este lago persiguiendo a un ciervo. Llegó a la orilla, y viendo que había perdido finalmente a su presa, se lavó la cara en el agua cristalina. 

Pero para su sorpresa el lago comenzó a helarse de pronto. El cazador retrocedió unos pasos y observó como una figura cabalgaba en el centro del lago, moviéndose con gracilidad, pero sin tocar si quiera la superficie, como si se tratara de un fantasma.

Era un caballo, pero no se parecía a ninguno que el cazador hubiera visto antes. Su cuerpo era de un color azulado, casi traslúcido. Sus crines eran oscuras como la noche y se alborotaban a cada movimiento que el animal hacia. Su cola provocaba látigos de escarcha y sus cascos congelaban todo aquello en lo que se posaban.

Era un animal magnifico, tan grácil y poderoso que parecía sacado de un sueño. El cazador corrió a contárselo a todo el pueblo, decirles quién provocaba que se helara cada año el lago Lurick."

Berit permanecía con la boca abierta y las pupilas dilatadas. Mi madre siempre había logrado cautivarnos con sus historias, y Berit no era una excepción.

-¿Y...y que pasó con el cazador? ¿Creyeron su historia?

Ambas sonreímos ante la ocurrencia de la pequeña.

-Claro que no, algunos lo tomaron por un loco y otros por un borracho. Pero la historia se hizo famosa en la zona y se fue extendiendo rápidamente. Año tras año, generación tras generación, hasta llegar a ti, mi niña.

Berit suspiró.

-¿Qué pasa Berit?-Le pregunté.- ¿No te ha gustado la historia?

-Me ha gustado mucho mamá.- Dijo mientras metía las manos en los bolsillos.-Pero me estoy helando de frio...

  

Por Lena J. Underworld, escritora y blog novela. Club literario "Vidas de Tinta y Papel".

10 comentarios:

  1. Aish, qué bonito ^^ Me ha encantado la historia. Te han dicho alguna vez que escribes muy bien? Increíble :) Espero impaciente a ver si nos traes otro relato.

    Un beso!

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    1. Muchas gracias Airi ;D
      No se si me lo habras dicho antes, pero me das una alegria jeje, un besote guapa
      Espero no tardar mucho en subir otro relato, tu tranquila
      Lena

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  2. Me ha encantado los toques de fantasias que le has dado y eso que no suelen gustarme las historias de fantasias, pero te has lucido con esta...
    mil besos.

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    1. A mi la fantasia me gusta bastante, es el género que mas uso en mis textos.
      Un placer tenerte de nuevo por aqui guapa, siempre eres un sol comentando ;D
      Un besotee
      Lena

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  3. Lena... te odio (de mentiraaa) >.<
    ¿Por qué escribes taaaaaaan bien? De verdad, me frustran tus dotes artísticas jajajaja. Son muy buenas, más que buenas.
    El relato ha sido la mar de original, y el final "-Pero me estoy helando de frío", me ha hecho reír mucho (debes estar pensando que estoy un poco mal de la cabeza, pero a lo mejor no estás mal encaminada).
    La descripción ha sido PERFECTA, en mi opinión... Así que sólo queda esperar las demás publicaciones...
    Suerte, Lena. ¡Gracias por aportar tus relatos al club! Me siento orgullosa :)
    Muchos besos, preciosa. ¡Nos leemos!

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    1. La frase es real, me la dijo mi prima las navidades pasadas cuando salimos a comprar, la pobre tenia la nariz morada de frio.
      El texto se resistió, pero logré acabarlo a tiempo (Bieeeen), es un placer participar en el Club.
      Un beso
      Lena

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  4. Menudo caballo! Me ha gustado mucho la historia, es preciosa :D

    Un abrazo!

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    1. Me alegro de que te haya gustado.
      La idea del caballo nació despues de encontrar la imagen de casualidad, de no ser por ella la historia no habría logrado salir a delante.
      Lena

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  5. Una leyenda muy bonita y muy bien relatada... Lo de contarlo a un niño siempre da resultado ¡Muy buena!
    ¡Me ha gustado mucho! Un beso

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    1. Muchas gracias guapa, me alegro de que te haya gustado el relato =D
      Siempre he relacionado este tipo de leyendas con las historias que me contaban a mi de niña, asi que esta muy ligada a la infancia, un beso
      Lena

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