jueves, 21 de noviembre de 2013

Tormenta de Sangre. Capítulo 3



 Hoola Compaseros 

¡¡Ya llegóóó!! Hoy es día 21 y como os prometí, aquí tenéis el tercer capítulo de Tormenta de Sangre. 

Recapitulemos... Maika comenzó a contar su historia y nos dejó con la curiosidad de que hay tras la última puerta del pasillo.
Hoy os lo revelo sin falta.

Bueno os dejo leer tranquilos. Si os gusta no olvideis comentaar.
  
Advertencia: Puede contener palabras malsonantes y escenas sangrientas



 
"Mi cerebro se detuvo unos segundos, mis pupilas se dilataron, mi corazón quería salirse del pecho. Horrible visión que aún quema mis ojos cuando sueño con ella, sangre, vísceras, muerte...


Dos seres arrancaban la carne lentamente del cuerpo de mis compañeros. No lograba apartar la mirada, como si mi cerebro me obligara a contemplar aquella matanza.

Fue entonces cuando me di cuenta de la suerte o de la maldición que había tenido al haberme dormido. 

Suerte por no haberme convertido en el tentempié de aquellas bestias que devoraban a los alumnos.

Maldición por estar observándolo como una simple espectadora, sin lanzarme a intentar rescatar la poca humanidad que quedaba en aquella sala.

Asomé el rostro sin hacer ruido, los cadáveres yacían con el torso abierto, algunos con los brazos o las piernas arrancas. Irreconocibles. Me fijé entonces en los seres que daban buena cuenta a los cuerpos. 

Los rostros estaban contraídos, con ojos desorbitados e inyectados en sangre. Su mandíbula estaba desencajada, llena de trozos de carne y vísceras. Pero había algo mas, bajo aquella apariencia infernal, se ocultaba algo, en lo más hondo de mi ser un débil voz me gritaba que aquellos seres apenas una horas antes habían sido humanos.

“Zombies”, “No muertos”, “Infectados”, “Caminantes”... Mi mente explotó ante la obviedad.
Una vocecita al otro lado de la sala me devolvió a la realidad. Me asomé más todavía, con cautela para que no notaran mi presencia. 

Ella estaba acurrucada en una esquina, llena de mordiscos y arañazos, apenas respiraba. 

La reconocí gracias al lazo que aun sujetaba su maltrecha trenza. Era mi compañera de pupitre en la clase de ciencias, una chica encantadora, la verdad. Intenté hacer el amago de acercarme, pero ella sonrió lentamente y se llevó un dedo a los labios, en señal de que no hiciera ruido.

Me aparté de la puerta, sin dejar de mirarla, pero uno de los zombies reparó en ella y se lanzó a su cuello, evaporando así la pobre vida que acababa de salvar la mía. Me tapé la boca para retener un grito de terror, pero no fue suficiente, me había oído...

Retrocedí lentamente, y poco a poco comencé de nuevo a correr. Oía como esos bichos corrían tras de mí, como me veían, para ellos no era más un trozo de carne, sangrienta y suculenta al que querían arrancar los miembros.

Bajé de un salto las escaleras y recorrí en un suspiró el hall de entrada, esquivando a un pequeño grupo que quería impedirme el paso. La calle comenzaba a llenarse y mis posibilidades de huida a reducirse.



Vi al fondo de la calle a las mismas ancianas y pensé en gritarlas que se marcharan, pero llegaba tarde: Al girar el rostro me mostraron una hilera de dientes descolocados y un par de trozos de cara ajena colgando de ellos. Infectadas.

No eran demasiado rápidos, pero los grupos eran muy peligrosos, si alguno me agarraba me arrastraría hasta convertirme en un amasijo de vísceras en el arcén, había visto demasiadas películas de serie B como para saber que los que se hacen los héroes terminan mal, muy mal.

Salte por el hueco que unía dos calles y caí rodando hasta el suelo, no era seguro practicar los saltos cuando no tenía el equipo y que cualquier lesión me podía hacer aminorar la marcha.
Finalmente logré llegar ilesa al bloque de pisos, derribé la puerta de entrada de una patada y me cagué en todo lo que se me ocurrió al recordar que vivía en un cuarto sin ascensor.

Las piernas me dolían, pero la adrenalina parecía que no pretendía abandonarme, al menos por el momento. Al llegar al segundo piso vi como mi vecina también se había convertido. 

Aun conservaba todos los miembros y no presentaba signo de que uno de esos seres la hubiera arrancado nada, tenía un único y certero mordisco en el brazo que comenzaba a supurar. La esquivé con facilidad y continué ascendiendo a toda velocidad.

Finalmente llegué a mi piso, exhausta y los pulmones ardiendo. Notaba como el corazón me golpeteaba en el pecho y el cerebro se cocía en mi cráneo, tratando de urdir un plan, de entender que cojones había pasado en apenas unas horas.

Saqué la llave del bolsillo a toda prisa, pero al levantar la vista comprobé que la puerta ya estaba abierta y llena de arañazos, pero aun así no estaba forzada. ¿Cómo era posible?

Entre de golpe, temiéndome lo peor, y allí estaba con el torso abierto y la cabeza reventada, Javi, mi tutor. Uno de esos bichos habría llamado y él abrió, sin esperar que la visita diera buena cuenta de sus órganos internos y gran parte de su cerebro.

Pensé en cerrarle los ojos en señal de respeto, pero la idea se me fue rápidamente de la cabeza al no saber distinguir donde estaban en medio de aquella masa sanguinolenta que apenas unas horas antes había sido un cráneo.

Oí un ruido en el salón, algo estaba destrozando el sofá.

Ya era suficiente, mi instinto se hizo cargo de mi mente y agarré una silla, con intención de estrellársela. Me acerqué a toda velocidad y golpeé con todas mis fuerzas a aquel ser, que se contrajo con el golpe y cayó de súbito al suelo. Pero volvió a la carga segundos después.

-¿¡Por qué no te mueres zombie cabrón!?-Le grité mientras le golpeaba una y otra vez con la silla.

Saltaba gran cantidad de sangre a cada golpe que le asestaba, pero él continuaba levantándose una y otra vez, finalmente arranqué una de las patas de la silla y le atravesé el cráneo.

No volvió a levantarse.

Caí exhausta al suelo, tratando de que el corazón no se me saliera por la boca. Lo había matado, había hecho justicia.”

Maika se detiene en su narración, toma una larga calada y expulsa lentamente el humo. Lucia está expectante, la historia la ha absorbido por completo.

Maika, al ver que Lucia la mira tan fijamente, sonríe.

-¿Quieres que siga?

Lucia vuelve del limbo. Se recoloca la camisa blanca y asiente con entusiasmo.

-Faltaría más.

Ella se lleva el cigarrillo a la boca, aspira y coloca de nuevo los pies en la mesa, lo suficientemente torcidos como para seguir viendo a Lucia. Lentamente expulsa el aire, dejando un rastro de humo.

-¿Cómo llegó aquí?

Lucia coloca las manos en la mesa y entrelaza los dedos.

-Trabajaba en Washington, en la embajada española.-Sus ojos se vuelven sombríos.-Los soldados nos dijeron que saliéramos del edificio. Al hacerlo lo vi, vi como aquellos seres destruían todo lo que tenían delante. Pero a diferencia de ti, y no era la que empuñaba el arma, si no la que corría hacia un lugar seguro...Por eso te envidio Maika, tu miraste al miedo a la cara y dijiste basta.

Maika ríe ante la ocurrencia de Lucia.

-Les atravesaba el cráneo, no me dedicaba a mirarlos.

Ambas ríen.



6 comentarios:

  1. ¡Ha sido impactante! La verdad es que me he quedado anonanada al descubrir que eran zombies.
    Y la forma de explicarlo, te hace que quieras seguir y seguir y seguir y cuando llegas al final te quedas con ganas de más.
    Mil gracias por avisarme, espero que el próximo 21 me avises para seguir con la historia de Maika.
    Mil besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un placer preciosa :D
      Se que el tema de los zombies esta un poco visto despues de la llegada de The Walking Dead (la serie me encanta por cierto) y todas las peliculas que nacieron a partir de este boom, pero me han encantado desde siempre y no puede evitar la tentación de escribir sobre ellos.

      Un beso
      Lena

      Eliminar
  2. Siempre soy honesta cuando leo alguna historia y comento. He de decirte que los zombies no me gustan mucho, la verdad sólo he visto un capítulo de The Walking Dead y me hizo reír... No sé, encuentro a éstas criaturas graciosas xD
    Sin embargo, tú le imprimes algo único a la historia, no sé cómo explicarlo :@
    He leído con anterioridad otras historias de zombies y no he llegado a terminarlas.
    Creo que deberías seguir, porque tu forma de narrar ha conseguido picarme.... Y con respecto a las palabras mal sonantes, no te preocupes, hay personajes que deben tener ése tipo de lenguaje y más cuando se está viviendo en una situación tan estresante como ésta :) Y las escenas sangrientas me encantan xD
    Excelente capítulo, Lena.. Espero el próximo ansiosa ;)

    Muchos besos, amiga mía :*

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Has logrado alegrarme el dia, es un placer recibir buenas criticas de alguien con tanta experiencia como tu con repecto a historias en blogs. Muchisimas gracias, me alegro de que te haya gustado Ivel.
      Es cierto que los zombies, los vampiros o cualquier otro monstruo no gusta a todo el mundo, pero si se lleva bien, puede que tambien guste.
      Un beso
      Lena

      Eliminar
  3. ¡Hola! tanto tiempo sin darme una vuelta por aqui (he estado realmente muy distraida x.x)
    wo muchisimas gracias por tus palabras :) te lo agradezco muchisimo!!
    y no te preocupes tarde o temprano lo subo :) igual y tratare de avisar
    saludines:3!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por pasarte por aqui guapa, estoy deseando ver el siguiente capitulo de la historia, me dejaste en ascuaaas.
      Un beso
      Lena

      Eliminar

Los comentarios dan vida a este blog. Anímate a contarme que te ha parecido la entrada.

No está permitido el Spam y los comentarios ofensivos. Serán borrados de inmediato.