sábado, 14 de septiembre de 2013

Vuelve



 

Aún te recuerdo.

Con aquella bandana de flores y la mirada perdida en el cielo. Eras de esas personas con extraña belleza, de melena oscura y piel clara, con la nariz torcida y sonrisa sincera. Qué guapa te ponías cuando me dedicabas esas risotadas ante mis tonterías sobre el futuro.

Las tardes en la alameda eran especiales: los dos nos sentábamos en el banco de la esquina y nos piropeábamos el uno al otro. Ñoñerías sin importancia que conseguían alegrarnos aunque solo fueran unos minutos.

Pero entonces cambiaste.

Dejaste tu bandana de flores y empezaste a peinarte como las modelos de aquellas revistas. Teñido barato y tacones altos. Tus vaqueros anchos se quedaron al fondo del armario. Preferías las minifaldas y esas camisas tan escotadas.

Tu extraña y entrañable belleza fue sustituida por otra, artificial, fría, distante.
Entonces él llegó.
Con tupé repeinado y siniestras intenciones.

-Tan solo es un amigo.

Ni si quiera tú eras capaz de  creer esa sucia mentira.
Ya no íbamos a la alameda, te quedabas esperándole en la puerta y desaparecías. Por la mañana regresabas tambaleándote, a tumbarte en la cama, dejando la poca dignidad que te quedaba esparcida en el suelo.

Yo te preguntaba, pero solo quedaba una copia maltrecha y desdibujada de lo que en su día conocí.
Tras unos meses abandoné el piso, dejándote con aquel prepotente dandy, pero nunca debí hacerlo. El monstruo que tu creías el príncipe de tu sueños sacó los colmillos y te marcó a fuego. Quebró tu delicada piel de porcelana, pero tú asentiste, indiferente. El miedo te nubló los sentidos, no querías sufrir más.

Fue entonces cuando intervine. Solo hizo falta una llamada.
Él desapareció de tu vida cuando vio acercarse el temporal, pero la joven de la bandana de flores se había marchitado, no por la edad, sino por el pesar.

Cuando te enteraste de mis actos te negaste a hablarme, pero aún no logro entender tus motivos.
Hoy deseo más que nunca que recapacites y que los dos volvamos a la alameda a decirnos tonterías bajo las ramas.

Te echo de menos amor mío, vuelve.

4 comentarios:

  1. Es hermoso! Me encanto. Que loco como puede cambiar una persona de un día para el otro, lamentablemente lo experimente mucho. Escribis tan bien! Muchos saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es cierto, que de pronto la persona que conocias de toda la vida desaparezca y te deje sola.
      Me alegro de que te guste.
      Lena

      Eliminar
  2. muy lindo relato! ^^
    gracias por el premio linda :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De nada guapa.
      El relato se me ocurrio despues de oir una historia parecida a un compañero de mi antigua clase.
      Lena

      Eliminar

Los comentarios dan vida a este blog. Anímate a contarme que te ha parecido la entrada.

No está permitido el Spam y los comentarios ofensivos. Serán borrados de inmediato.