jueves, 26 de septiembre de 2013

No mires, no hables, no oigas.


Ya no te escucho, no oigo tus palabras vacías de significado.

Ya no te miro, no veo esos ojos mentirosos

Ya no te hablo, me niego a donarte una sola de mis vocales.
 

Te fuiste, aquí me dejaste, con la absurda idea de que volverías a por mí. Ingenua.

¿Cómo fui tan ingenua?

Cada día rezaba por ti, por mí, por nuestros momentos de locura.

¿Cómo estuve tan ciega?

Te llamé mil veces. Me quedé colgando del teléfono con la esperanza de que respondieras.

¿Cómo pude dejar que me engañaras?

Volví al piso. Cajones vacíos y marcos rotos. Miles de fotos esparcidas me hicieron explotar en llanto.

Sufrí. No volví a mirarme al espejo.

-Estas preciosa.-Eso le decías a mi reflejo se recogía la melena.

La ira me invadió. Los trozos de cristal resonaron. Sangré, lloré, recapacité, maduré.

Ahora vuelves a mi portal, con flores y una disculpa.

Silencio mi boca, cierro los ojos, tapo mis oídos. Las mentiras se marchitan en cuanto salen de tu boca.

Buscaré mi camino.

Ahora soy una mujer de verdad.

3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Me alegro de que te guste. Se me ocurrió despues de ver la imagen. El que te abandonen sin motvio alguno marca el corazón para siempre.
      Gracias por el comentario Airi.
      Lena

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  2. Pasar página es una forma de madurar, de asimilar que nada es eterno y que muchas de las cosas que creíamos realmente sólo eran coherentes para nosotras y porque estábamos enamorados...
    Besos.

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